El Estado haitiano quiere luchar contra la corrupción y la ONU le “tomará la palabra”

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PUERTO PRÍNCIPE. La ONU, que ha desplegado una nueva misión en Haití en octubre para apoyar el desarrollo durable en el país, no quiere contentarse con discursos bonitos: en materia de corrupción y de derechos humanos las autoridades haitianas tendrán que pasar a los hechos.

“Han dicho que quieren luchar contra la corrupción, y tendrán que rendir cuentas”, afirmó Susan Page, quien dirige la misión de las Naciones Unidas que apoya a la justicia en Haití (Minujusth), en referencia a las declaraciones de miembros del gobierno. “Les tomaré la palabra, pero también los voy a ayudar si es lo que realmente quieren”, agrega la diplomática de carrera estadounidense.

“Delito contra el desarrollo”

Electo presidente tras una crisis político-electoral que paralizó al país durante dos años, Jovenel Moise insiste en que va a dedicar su mandato a sanear la vida política.

“La corrupción en todas sus formas gangrena y atrofia la economía, ha debilitado profundamente las bases de la política y desestabilizado el tejido social del país: la corrupción es un delito contra el desarrollo”, declaró a fines de setiembre el mandatario en el estrado de las Naciones Unidas en Nueva York.

La preocupación reside en que esos discursos tardan en materializarse. A fines de agosto un ministro fue despedido a causa de sospechas de corrupción, pero aún no se emprendió acción judicial alguna.

La Minujusth inicia su mandato en momentos en que un símbolo del despilfarro financiero en Haití vuelve a estar a la orden del día: los senadores debatirán el jueves el informe parlamentario que acusa a una quincena de exministros, que ejercieron cargos entre 2010 y 2016, por “fraude a gran escala”.