Santo Domingo.– Por considerar que debilita la cobertura y nivel de protección de derechos y garantías fundamentales ya alcanzados, el jurista Julio Cury definió el recién promulgado Código Procesal Penal como un Frankenstein aprobado al vapor, sin rigor técnico y “calibrado a la medida de los abusos y desvíos de poder del Ministerio Público“.
Pese a las críticas de la comunidad jurídica, el presidente de la República promulgó ayer la Ley núm. 97-25, lo que para Cury “es una obra maestra de improvisación legislativa, un Frankenstein ensamblado a la carrera, sin anestesia, sin lógica interna, sin respeto a principios y precedentes constitucionales”.
Dijo que su art. 49 implica regresividad al ampliar la suspensión del cómputo prescriptivo incluso para hechos no vinculados a graves violaciones de derechos humanos. “Eso desconoce que la prescripción penal, como ha entendido el Tribunal Constitucional, es una garantía del debido proceso”.
Aspectos procesales y garantías cuestionadas en la Ley núm. 97-25
Criticó que el nuevo texto limite o excluye soluciones alternas si existe “reiteración delictiva“, lo que, además de que habría sido consagrado en términos abiertos, viola el principio de proporcionalidad y el deber del Estado de favorecer soluciones alternativas al proceso penal.
Asimismo, reprochó que ahora sea una categoría sancionadora, lo que “constituye un gravísimo problema al crear discriminación procesal y triturar el estado de inocencia“.
Cury entiende que la reforma introduce reglas que permiten declarar inadmisible la suspensión condicional si no se admite el hecho y se pacta con la víctima, lo que, en su opinión, coacciona la autoincriminación que prohíbe el art. 69.3 constitucional.